lunes, 26 de marzo de 2012

V JORNADAS DEL PLATO DE CUCHARA


Se recomienda reservar.

jueves, 8 de marzo de 2012

Gonzalo - Barcelona - “Buen trato y mejor comida” Comentado el 22 agosto 2011 en tripadvisor.es

Esta situado en un edificio moderno con forma de cubierta de yate con vistas al puerto de Santoña. Decoración y servicio perfectos. Los camareros muy profesionales y educados. Vale la pena seguir las recomendaciones del Maitre. Nosotros pedimos las "croquetas de Pilar" y estaban buenísimas. Sobre todo las de espinacas con jamón ibérico y eso que a mi personalmente no me gustan las espinacas! Luego tomamos un arroz con bogavante que estaba de rechupete. En cuanto a precio nos costo alrededor 75 euros. Eso si, sin postre, porque no nos cabía nada mas!
Visitado el Agosto de 2011
Relación calidad-precio muy buena
Ambiente muy buena
Servicio excelente
Comida excelente

JAVIER 2812 - Palencia - Comentado el 26 septiembre 2011 en tripadvisor.es

“De lo bueno lo mejor”
Visitado el Febrero de 2011
Este restaurante es muy recomendable por todo,lo primero es que se come fenomenal con unos productos de primera calidad bien cocinados(pescados,mariscos,carnes,entremeses,postres etc...)la atención es de 10,a nosotros nos atendió el dueño y era encantandor.una cosa sorprendente es el restaurante en sí, es un barco que mira al mar,dispuesto a zarpar si no fuera porque es de hormigon y crstal.Ver este sitio en Santoña(Cantabria) y sentarse a la mesa es una experiencia absolutamente recomendable.
Relación calidad-precio excelente
Ambiente excelente
Servicio excelente
Comida excelente

lola 'me encanta, uno de mis favoritos. publicado el 21 de diciembre de 2010 en 11870.com

1 pescado exquisito, una atención estupenda, unas vistas espectaculares, unos postres sublimes.Las sugerencias que nos ofrecen son acertadísimas.No fumadores.Para repetir 1000 veces.

budy6969 "me gusta" . Publicado agosto 2011 en 11870.com

Grata sorpresa en este local.Comimos un día entre semana y nos gustó mucho.La comida muy buena (en especial el pescado). No os perdáis las croquetas de la abuela.El restaurante me pareció muy cuco, bien decorado, luminoso y muy agradable. Las vistas espectaculares, tanto desde el restaurante como de la terraza exterior. Si te sale un día soleado ¡a gozar!El trato MUY BUENO, Rubén (el dueño) muy simpático y hace buenas recomendaciones de la carta.La relación calidad-precio muy buena. Restaurante totalmente recomendable.

Fernando - Soria - Publicado el 23/06/2008 en Buscorestaurantes.com

Esmerado servicio. Mariscos y pescados de mar, no trabajan piscifactorias. Hay que probar las croquetas, el bonito y las anchoas de Pilar. Muy buena la carta de vinos. Venden productos fabricados por ellos (albondigas de jibia, alubias -blancas y rojas- con bonito, bonito con tomate, pizcas de bonito). Muy buenos postres. contraer

MJesus. Publicado el 21/12/2010 eb Buscorestaurantes.com

Un pesado estupendo. Una atención exquisita. Unas vistas espectaculares. Unos postres sublimes. No fumadores. Para repetir mil veces.

MONTSE . Barcelona . Publicado el 25/04/2011 en Buscorestaurantes.com

Hemos, estado en este restaurante el pasado domingo de pascua, la verdad que hemos comido maravillosamente bien,unas croquetas, de las mejores que he comido, las de este día eran de nécora, finísimas, si pedías un pescado a la brasa, te lo enseñaban vivo sacado del vivero, y luego te lo cocinaban, delicioso, el pescado de los mejores que he probado, y el precio, por la calidad que te ofrecen es muy asequible, desde luego nosotros volveremos contraer

EL MULE CARAJONERO , En Cantabria El Restaurante de Pilar.

Hemos Comido...en el restaurante de Pilar ahora en su nuevo emplazamiento, nosotros lo conocemos desde que estaba en Argoños y Mondejo es amigo de Pilar y Rubén.
Nos conto lo del cambio Agustin (Mondejo) y nos dijo que nos presentaramos en su nombre, esta claro que no lo hicimos pero siempre se agradece. Ahora, recién instalados en el Mirador de las Marismas, siguen como en Argoños, en la misma linea de trabajo. Han cambiado lo que fue una cafeteria, en uno de los mejores restaurantes de Santoña.
La carta, con nuevas incorporaciones, continúa ofreciendo los platos tradicionales suyos, tan originales y distintos como siempre. En esta ocasion eramos tres a comer y como ho habia quorun cada uno nos pedimos un plato. Uno de los comensales tomo bolitas de morcilla con queso de cabra rebozadas en frutos secos, muy crujientes sabores muy fuertes algo completamente distinto a cualquier cosa que imagineis , increible y riquisimo. Mi mujer tomo berenjena rellena de Setas, la gusto un monton una berenjena limpia, a mi me sorprendio un poco pues las setas no son santo de su devocion comento lo a gusto que se comio su primer plato.
Y yo como no podia ser de otra forma alubias rojas con bonito, uno de los clásicos de Pilar algo inmejorable y exquisito.
Salmonetes fuera de carta dos raciones todos menos yo, el salmonete es algo que n o me gusta nada mas que nada por su sabor a basa y por que los he pescado en multitud de ocasiones y se por donde anda y que comen, segun los comensales riquisimas las dos raciones, bien frititos.
Yo tome de segundo maganos, jibion como les llaman en Santoña, impresionantes, es algo que me encanta y si son frescos como estos me vuelven loco, aunque cada dia sea mas dificil de encontrar.
Comimos con Ribera del Asón, un blanco de Cantabria, que es perfecto para este tipo de comida y mas si esta bien fresco como esta vez.
Y de postre dos de babaroise de pistachos y una de trufas de chocolate negro sobre sopa de chocolate blanco.
En resumen el lugar fantastico como en su antigua ubicacion, una magnifica comida un servicio muy bueno y un precio justo.

El Restaurante de Pilar (Santoña). A bordo del Nautilus.octubre 19, 2011

Santoña, villa marinera cántabra donde los barcos aún faenan con regularidad y en cantidad, donde las fábricas mantienen una industria conservera de fama, donde los visitantes pueden explorar sus amplias marismas y tumbarse en la playa de Berria, donde sus bares aún nos magnetizan cuando vamos a ver conciertos a la sala Tropicana, posee ahora también un restorán ambicioso y de nivel que hará la competencia al del hotel Juan de La Cosa. Se trata del Restaurante de Pilar, lleva funcionando desde verano de 2010 y se ubica en el seno del Mirador de las Marismas, edificio que emerge en el paseo del muelle cual submarino ciclópeo de tres cubiertas donde los turistas (o no) pasean para asomarse a sus vistas. Excavado en su interior se halla este molón restorán diáfanamente acristalado, dominado por los tonos blancos, con detalles azules (columnas, repisas…), circundado por una terracita semicircular exterior, y servido por camareros elegantes y prestos. Desde fuera parece el Nautilus, y desde dentro papeas pensando en que compartes el puesto de mando con el capitán Nemo.
Ahí debutamos en agosto y nos sentamos pudiendo otear la plaza de toros, la ría, los barcos, las montañas, la lonja, las piernas de alguna adolescente y la bandera rojigualda. El maître nos atendió locuaz y clarificador y nos informó de lo que no tenía (lubina) y de lo que sí: nos recomendó chipironcitos de temporada por su frescura (unos 24 euros por seis unidades que ponderó superlativas), las croquetas por su bechamel, las anchoas por ser ellos sus fabricantes, el marisco… Pero nosotros íbamos con las ideas fijas por conocer su carta colgada en Internet, así que no le hicimos apenas caso.
Aunque me dio pena descartar la parrillada de verduras, La Txurri y el menda compartimos la ‘berenjena rellena con setas’ (7,48), un plato gratinado muy gustoso y ajustado, con sapidez en la bechamel, en los hongos y en la carne y la verdura. Parecidos pero no tan impactantes entraban los ‘langostinos en salsa gratinados al horno’ (10,10), y yo seguí pensando en la gastronomía itálica. La salsa roja escondía un fino ajo y estaba de toma pan y moja. En ella, en la salsa, embarrancaban seis langostinos pelados solo por el medio, aún no capados ni decapitados, seis decápodos de gusto largo a pesar de la salsa que con su color rojo potente manchó nuestras servilletas de lujo y cuyo olor eliminamos con las toallitas de limón. Hum, qué bien iba todo con el agua fresquita Bezoya Premium 50 cl (2,59) en botella octogonal azulada, y mi media de Baigorri (9,35), rioja crianza 2005, con aroma avasallador, minerales, moras, 14 º estupendos y regusto a regaliz con los langostinos. ¡Y qué contento me puse cuando percibí que lo de 1/2 no se refería a media botella, sino medio litro! Canguro saltarínEl local estaba lleno y, a pesar de los cristales, la gente educada hablaba bajo. Disfrutando del momento mirábamos cómo acercaban los platos a las mesas anejas: los chipironcitos, ensaladas de pinta tentadora, gruesos trozos de rodaballo con pocas patatitas cocidas de guarnición… La Txurri deseó: «Este sitio es para venir en otoño, cuando llueva, y sentirse a cubierto y protegidos del frío». Y al instante, lo juro, el cielo se encapotó. Y al de una hora, sin prisa, llegaron los segundos. Para Susana ‘medallón de canguro a la plancha’ (16,59), que el maître comparó con un hígado más dulzón y que la comensal juzgó más suave que el hígado y lo parangonó con un fino solomillo y lo untó en la salsa de queso deliciosa. Era un medallón rico y saltarín y apuntó La Txurri: «¡Yo ya he comido canguro, avestruz, potro y jabalí!». «¡Y lobo!», le recordé. Yo, incitado por el maître, quien lo recomendó en la comanda, opté por ‘besugo de palangre a la plancha’ (23), medio besuguito, no tan grande como esperaba, excelentemente cocinado y sabroso desde las aletas con regusto a la plancha hasta las branquias. Emparejaba perfectamente con el vino, sabía exquisito según ella y su origen era gallego según el maître, pues los del restorán Nautilus solo trabajan pescado de mar.
Fuera del Nautilus el cielo se ennegrecía amenazador y el viento arreciaba, pero la bandera nacional resistía el embate. Eolo soplaba y ondeaba las faldas de las damas y las sombrillas de la terraza, y así llegamos al postre, en mi caso necesario para terminar el medio litro de vino como Dios manda. Compartimos queso de Zamora, un poco frío pero aún así muy bueno. De oveja, curado y con membrillo seco. ¡Y chapó! Al de dos horas y pico pagué 87,03 y salí contento esperando el día de la vuelta.
(Se sentía al timón del capitán Nemo Óscar Cubillo)